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2019-06-15    00:25:29

“SÁBADO, DOMINGO” O LAS MALAS DECISIONES

¿Puede una mala decisión de adolescente determinar los siguientes 25 años de su vida? Así parece ser en “Sábado, domingo”, la nueva novela del español Ray Loriga (Madrid, 1967), ganador del Premio Alfaguara de Novela 2017. Por lo menos eso le sucede al personaje central de su novela hasta ya entrado en la edad adulta, donde descubre la verdad. O quizás no.

La historia que narra el novelista, guionista y director de cine, involucra a cuatro jóvenes madrileños: Federico, Chino, Fernanda y Gini. Los hechos ocurren en el verano de 1988 y perturban tanto al primero, quien es la voz narrativa, que no se atreve a recordar y desentrañar lo ocurrido hasta 25 años después, cuando el destino lo alcanza.

Dividida en tres partes, en la primera, titulada “Sábado”, Loriga cuenta lo ocurrido en un sábado del verano de 1988, cuando Federico, de quien se sabrá su nombre casi al final de la novela, y su amigo Chino, acuden a la fiesta organizada por Gini, la prima de aquél, para luego volver por Fernanda, una camarera de origen venezolano que trabaja en un restaurante y a la que han conocido la misma noche.

Embriagados con cerveza, whisky y ron, Fernanda, Federico y Chino van a la casa de éste a seguir la fiesta, pero ocurre un suceso trágico que la voz narrativa alcanza a balbucear, pues el alcohol y un ataque de narcolepsia lo tumba al piso, no sin antes haber escuchado voces y quejidos procedentes de una habitación, después un disparo de arma y por último a su amigo saliendo ensangrentado.

Al mismo tiempo, el lector se entera de la relación afectuosa a un grado particular, casi incestuoso, que mantiene con Gini, su prima.

La segunda parte ocurre 25años después, un domingo del otoño de 2013. El narrador ha sumado en este tiempo malas decisiones que lo han dejado sin un empleo fijo, ni siquiera un perfil profesional firme; un matrimonio fracasado y una hija de 16 años a la que apenas ve, aunque adora. Con ella acude a una fiesta de Halloween organizado en la escuela de paga a la que va en Madrid. Ahí conoce a una mujer de acento sudamericano disfrazada de Catwoman, que a su vez le presenta a otra Catwoman que resulta ser Fernanda.

El sentimiento de culpa que ha acompañado eternamente al narrador por lo ocurrido hace 25 años se reaviva con toda su fuerza. Sin embargo, la situación no pasa a más, contra todos sus presagios, ¿o deseos? Simplemente se saludan como dos conocidos que han dejado de verse por años.

Saliendo del lugar, decide visitar a Gini, que ha triunfado en el mundo de la literatura, ha fracasado igualmente en su matrimonio y sigue siendo su prima favorita, como desde niños. Al poco rato se presenta en el departamento Fernanda, que resulta gran amiga de Gini, y tras momentos de charla entre mujeres y una sensación perturbadora y palpitante por parte de él, descubre en voz de la antes camarera y hoy exitosa empresaria de restaurantes que ella no recuerda bien qué paso e incluso le pide que le esclarezca los hechos, pues sólo guarda en la memoria que fue una noche divertida, pero loca, en la que Chino se disparó solo en el pie.

En suma, el gran temor del narrador resulta inexistente, o por lo menos sin haber dejado nada de qué arrepentirse.

Sin embargo, el hecho no ocurrido pareciera sí haber acrecentado el carácter introspectivo, indeciso y hasta pusilánime de Federico, y de esa forma su vida, a partir de aquella noche de sábado.

Loriga logra una narración ágil, que atrapa al lector, con personajes que se ganan el gusto del lector; divertidos por el carácter indeciso de Federico e irresponsable de Chino. La voz del narrador da vueltas y vueltas a hechos inocuos por el miedo a abordar lo sucedido. Y así transcurre casi la mitad de la primera parte de la novela, y es donde se observa mejor la capacidad novelística de Loriga al mantener el interés del lector en lo que ocurre con Federico, Chino, Fernanda y Gini.

La tercera parte es una especie de epílogo situado en la Ciudad de México, donde el narrador se encuentra por su nuevo y, al parecer ahora sí, definitivo trabajo, y deja ver de nuevo su voz indecisa y el cariño por su prima.




NTX/RML/LIT19


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