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2019-09-07    00:21:17

LITORAL

ESCRITURA DE VANGUARDIA EN LA PROSA DE AMADO NERVO

Por su obra poética, incluso la que escribió para temas cívicos, para las escuelas, es recordado el escritor nayarita Amado Nervo (1870-1919). Sin embargo, el autor de poemas como En Paz también fue un prolífico escritor de narrativa, un prosista, obras en las que sin duda fue un vanguardista, de ruptura, lo que no es fácil de que suceda cuando se es un literato famoso, como lo anota Juan Villoro en el Epílogo de Otras Vidas, libro recientemente publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el gobierno de Nayarit, bajo el trabajo de edición, presentación y notas de Gustavo Jiménez Aguirre.

En charla con Litoral, Jiménez Aguirre, especialista del Instituto de Investigaciones de la UNAM, explica que esta edición está publicada como fue pensada originalmente por Nervo y aparece en 1905, en España, cuando inicia su trayectoria diplomática, con el fin de implantar su nombre como escritor en la Madre Patria, es decir con tres novelas breves reunidas, que son Pascual Aguilera, El Bachiller y El Donador de Almas, con un apartado al final de la última. Este apartado fue perdido o publicado de manera separada en ediciones de sus obras completas. El texto de Villoro está publicado como epílogo, pues fue pensado así, como una post-lectura.

Recuerda que el autor nayarita se inicia en la prosa desde el inicio de su trayectoria periodística, alrededor de 1892, en Mazatlán, cuando empieza a escribir crónicas, poesía y relatos. En esa época escribe la novela corta Pascual Aguilera, pero decide no publicarla y sólo lo hace al lanzar Otras Vidas, que decide no publicar en México. Luego de su paso como periodista en Mazatlán, se traslada a la Ciudad de México decidido a impulsar su perfil poético, pero la lírica era menos bien pagada que la crónica, por lo que decide continuar con ésta, sin abandonar a aquella.

Es en los diarios El Imparcial, El Mundo y El Mundo Ilustrado, lo mismo que la revista Cómico, medios fundados por Rafael Reyes Espíndola, donde Nervo publica sus crónicas para mantenerse. Ahí publica su novela corta El Donador de Almas, otros relatos cortos y minificciones. Son a través de sus crónicas que se “entrena”, afina su pluma para la prosa, en la que se desarrollará como un autor contemporáneo, tal como lo desarrolla en las 11 novelas cortas que escribe.

Y es tan moderno, vanguardista, porque conoce a sus lectores, a su público, sus gustos culturales e incluso espirituales, y sabe lo que escribe. En uno de sus ensayos vaticina que la literatura y la lectura del futuro será breve, pues tanto unos como otros se verán agobiados por el tiempo y dedicarán menos tiempo a ambas actividades. A partir de ahí asume que las novelas cortas serían las privilegiadas, y entonces presume que cualquiera de sus novelas se puede leer en menos de media hora. Una muestra de este dominio es El Donador de Almas, novela corta en la cual se adentra en el tema de la otredad, y lo hace por medio de la teosofía y del espiritismo.

La publicación de la UNAM y el gobierno de Nayarit, que forma parte de las acciones tomadas para recordar el centenario del fallecimiento del escritor, recoge tres de las cinco novelas del llamado ciclo mexicano del autor, recuerda Gustavo Jiménez al añadir que a partir de 1907 empieza a publicar novela corta para las colecciones que se vendían en los quioscos de España, lo cual da otro rasgo de modernidad de Nervo, es decir, publicar en colecciones ideadas para un público masivo, que en las del ciclo español también son cortas.

Su contenido da cuenta, a la vez, de la evolución del discurso narrativo de Nervo, de sus distintos intereses estéticos. Por ejemplo, Pascual Aguilera está escrita bajo una concepción determinista, cientificista, en la que el entorno y los rasgos personales determinan la acción y desenlace del personaje, al estilo naturalista de Emile Zola, mientras que en El Bachiller es notorio el avance en el autor, pues es más corta, construida con lo más reciente de las letras de entonces, el simbolismo, y en la que muestra la decadencia moral, a la que el alma del personaje central se enfrenta después de un encuentro sexual.

Por último, en El Donador de Almas hay otro salto. Se trata de un texto con mucho juego narrativo, de muchos ejes temáticos, en la que todo se convirte en un divertimento. En esta obra también están en juego los intereses sexuales, ciertas pulsiones homoeróticas, la bisexualidad, pero, como lo señala Juan Villoro, es muy moderna, actual, porque Nervo se propuso con ella estar a la vanguardia narrativa. En fin, si se observan en perspectiva es evidente la evolución de Nervo de la primera a la tercera, y debe reconocerse que rompe moldes de su época, es innovador y experimental.

Conoce muy bien las formas de la novela corta, sabe sumergir al lector al torrente narrativo y en los temas que incorpora, pero no deja esos elementos libres, los contiene; habrá ramificaciones pero están acotadas, lo que le da tensión al relato, y no deja la rienda suelta porque sabe que entonces entraría en el terreno de la novela no corta. Hace énfasis en que un valor adicional de esta edición es que recupera el apartado que escribe para El Donador de Almas, el cual en otras ediciones no aparece, en el que se enfrenta en una discusión con Zoilo, quien le exige explicar por qué escribió esa novela de esa forma, por su extensión y los términos que utiliza, segmento en el que recupera su propuesta de que la novela corta es el futuro de la narrativa.

Al respecto, debe resaltarse que en México es uno de los fundadores de la novela corta, subgénero por el que han transitado autores como Rosario Castellanos, José Emilio Pacheco o Carlos Fuentes, pero además se ubica como uno de los autores de vanguardia del mismo.

No deja de llamar la atención que es muy consciente de dónde y para quién escribe, de que gusta de jugar con el lector, de abordar temas de reciente aparición para su época, como el de la psique más allá del alma, o interrogarlo sobre la historia.

Por último, Nervo, que fue un escritor muy prolijo en el periodismo, la poesía, la prosa y la correspondencia, gran parte de la última que espera el arduo trabajo de la recopilación, incluye en su propuesta de edición de Otras Vidas algunos textos críticos a El Bachiller, discusión que el propio autor fomentó, lo que es otro paso audaz para su época.

Cabe mencionar que esta novela corta la publicado por separado antes de aparecer en este libro, en un tiraje corto, de cien ejemplares, varios de los cuales comparte con algunos de sus pares, incluido el peruano Ricardo Palma, y de las reseñas o comentarios que se le hacen escoge algunos y los incorpora a la edición de 1905, lo cual habla de su vanguardia como escritor y de saber a qué público de sebe dirigir: el de España, a donde iría como embajador de México.




NTX/RML/LIT19


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