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2019-09-07    00:22:31

LITORAL

IN MEMORIAM

LITERATURA DE IZUMI KYOKA, UNA EXPERIENCIA ESTÉTICA DE ALTO IMPACTO

Este sábado se cumplen 80 años de la muerte del escritor japonés Izumi Kyotaro, mejor conocido como Izumi Kyoka, un autor incomprendido en su época, a quien el tiempo ha hecho justicia, al colocarlo como un icono de la literatura japonesa por su maestría en el relato breve, de estilo gótico y fantástico, como se puede constatar en libros como Laberinto de hierba, Sobre el dragón del abismo y El santo del monte Kōya.

En México, su literatura es poco conocida respecto a la de autores japoneses clásicos como Yukio Mishima y Yasunari Kawabata, y, desde luego, en comparación con aquellos respaldados por editoriales trasnacionales, tal es el caso de Banana Yoshimoto o Haruki Murakami, pero en tiempos de globalidad, conseguir un libro de Kyoka ya no es tan complicado, pues, aunque en español es editado sólo por una casa independiente en Gijón, sus textos se pueden adquirir en línea.

Novelista, poeta y dramaturgo, Kyoka nació el 4 de noviembre de 1873, en Kanazawa, en la prefectura de Ishisawa, en el seno de una familia de artesanos y artistas, pero con apenas 10 años perdió a su madre, situación que lo marcó de por vida, al menos así lo reflejan sus obras, en la mayoría de las cuales trata de recrear los recuerdos que tiene de quien desde temprana edad lo había introducido en la literatura, enseñándole los kusazōshis (tipo de libros ilustrados).

De acuerdo con Alejandro Morales Rama, autor del texto introductorio de Sobre el dragón del abismo, es en este libro donde el lector asiste “al nacimiento de ese arquetipo femenino tan personal para Kyoka, una mujer que comprendía en sí misma la imagen de su madre y de diferentes mujeres que conoció y admiró durante su vida”.

Pero la literatura de este autor no destaca por ello en sí, sino por la búsqueda de una realidad alterna de las cosas, permeada por ambientes fantásticos y sobrenaturales, a la que dio un plus con su visión mística y espiritual, pero fundamentalmente con su uso del lenguaje, no en vano se le considera “un artista creyente en el poder de la palabra”.

Ese signo, cuentan sus biógrafos, tendría que ver necesariamente con su etapa formativa, que comenzó con la instrucción primaria en una escuela de misioneros presbiterianos y tras un intento fallido de ingresar a la universidad, la tutela del escritor Ozaki Koyo, uno de los autores más importantes de la época, con quien estuvo hasta 1894 y quien propició sus primeras publicaciones.

Cuentan que fue en 1895 cuando Izumi logró publicar relatos como La patrulla nocturna y El quirófano, con los que empezó a llamar la atención, y que fue en 1900 cuando se editó uno de sus relatos más conocidos y aclamados: El santo del monte Kōya. Tres años después moriría su maestro y él se retiró a Zushi, donde la vida fue precaria. Allí permaneció hasta 1912 que se mudó a Taisho, donde alcanzó cierto éxito con sus obras de teatro.

En su última etapa, Izumi fue admitido en la Sociedad Imperial de las Arte, distinción que disfrutó sólo dos años, pues murió el 7 de septiembre de 1939, cuando su obra se había ganado ya la admiración de autores japoneses de renombre, como Ryūnosuke Akutagawa, Jun'ichirō Tanizaki, Yasunari Kawabata y Yukio Mishima.

Según Ana Matellanes García, quien escribe un blog especializado en literatura, particularmente japonesa, “la obra de Izumi Kioka se puede agrupar en varios periodos. En el primero escribió novelas conceptuales (kan’nen shōsetsu), para pasar luego a una fase más centrada en dar forma a su personal visión poética, que culminó en 1900 con la publicación de la que será una de sus principales relatos El santo del monte Kōya.

Especialista en Teoría literaria y Literatura comparada, la también periodista señala como rasgos distintivos del estilo de Izumi Kioka, a quien se considera el padre del relato gótico japonés, “su gusto por buscar el lado sobrenatural de las cosas, su juego con temas de corte fantástico hasta rayar en lo grotesco, y la confluencia de su gusto por el Romanticismo europeo, el lirismo y lo poético, que convierten sus relatos en una experiencia estética de gran impacto para el lector”.

El propio Yukio Mishima habría hecho notar ese impacto al considerar que el lenguaje de Kyoka encerraba el Kotodama (espíritu de las palabras) y que era precisamente ese lenguaje el creador de sus fantasmas, sus monstruos y su rebelión contra la Modernidad de Meiji.

El reconocimiento finalmente llegó y desde 1973 se entrega un premio que lleva su nombre, además, se erigió un museo en la casa donde nació en Kanazawa, donde también se aprecia una escultura del autor. Dicho recinto recrea el mundo de Kyoka y está dividido en una sala de exhibiciones permanente que conserva testimonio del trabajo literario del autor y una de temporales, que puede incluir arte contemporáneo, cine o manga; una tienda y un mini teatro donde se pueden escuchar algunos audios de entrevistas.

El inmueble abre de 09:30 a 17:00 horas y sólo permanece cerrado cuando reemplazan alguna exposición, o en las fiestas de año nuevo, entre el 29 de diciembre y el 3 de enero. La entrada es libre para niños y estudiantes, y tiene un costo de 200 yenes para adultos mayores y 300 para el resto del público.




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