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2019-09-07    00:23:48

LITORAL

POESÍA DE JORGE ASBUN Y DOLORES CASTRO

 

VOCES EN DUELO

                          (PIE) CORAZON QUEBRADO

                                                                        A Juan, mi papá

Es la noche de los truenos

aquí el ruido ciega la luz, y el roble

resiste vientos y descargas aferrado a su tierra

Las venas de sus pies levantan firme su palpitar

adormecido

Es un fluir del tiempo

a gotas

moviendo al cuerpo que en aguas

se alimenta

 

   comienza el deshielo de la memoria:

 

Viajo en un madero amarillo de terso tacto

amarilla es también la frazada que inmoviliza un cuerpo

que apenas siento

 

somos prisioneros

  de un viaje aún desconocido

 

miro el color en los colores

que me rodean

 

el perro azul sonríe cielos

  vamos del mar al verde

        sin movernos

son frutas para nosotros las caricias

 

no ladro ni una palabra aún

 

la hoja, la palma de la mano

sostiene y nos levanta abecedarios

 

parpadeo en letargos prolongados

con un afán de entender los rostros

y las letras

 

soy uno más en la casa

aquí e bombardeo y el fuego son amigos

que nos rodean

 

arroces se apenan frente a la comida,

su pelada desnudez engrandece al cuerpo

 

ladridos inaudibles descubren forajidos

  veo en su mirada algo que nos une fugazmente.

 

bolas de humo persiguen mi cabeza

condensan secos aromas que marean las mañanas

 

el árbol alcanza mis movimientos

salgo, sin salir, para encontrarlo

 

la leche calientita las mañanas de domingo

mientras un sol, en pelota, quiere asomar todas sus pestañas

 

he aprendido a dominar un juego

que sorbo, mientras las especias y los especies saltan

            como yo

                      ante el aceite

 

acompasadas por música andina que extiende

sus notas como alas

                                                     el nido y yo cóndor

 

los brazos se levantan, alzan la imaginación

rumbo a lugares lejanos por donde habré de cruzar

con páginas y plumas

 

es la cochera un jardín donde corre un sueño

en cuatro patas

destrozando los calados, mordiendo sus pasos apurados

 

mis tobillos se asoman, claros, por los pantalones

 

vislumbro otra realidad menos perfecta

una infancia breve y fastidiosa

donde el dolor y el hambre se destensan

 

la creación cura con sus historias

representadas en tardes de dulces

sobre valles alfombrados

y montañas

 

pastillas de armar bajan una temperatura que no entiende

de niveles

  los juguetes han logrado reagrupar las fuerzas nuevamente

para caer a contrapié al pasto paraíso

por las tardes arañas patonas miran, curiosas

tejerse nuevas dimensiones bajo un tronco paraguas

que protege con filosas hojas

 

en días, apenas años

recorremos las mismas calles que conozco

                                           yo triunfal en hombros

 

Pronto me lanzan sobre secos troncos, pintados de un verde

m u e r t e

donde se encarcelan mis aves y sus sueños

donde el ovillo no lleva a salida alguna

triste el lobillo

en aulas se aleja lo querido, aúlla

 

el murciélago ha golpeado mi espalda

su duda clava los colmillos

y no hay antídoto para este dolor que baña

la fuente roja de un corazón manzana

 

No lo sabemos nunca a tiempo…

 

Quedo junto al roble

cuidando su sombra, porque quiero

a pesar de todo,

aprender a ser yo árbol

  con versos hormigas, que vayan de arriba a abajo

y dentro

donde el rojo sea sombra de un cuerpo polvo

que florezca.

 

ROBLE

                                                                      Para Juan, también

 

Aquí desde su fronda, hacia un cielo lejano,

Profundísimo

Todo es casi infinito.

 

Desde ahí hacia la tierra

Se vuelve mínimo.

 

A su altura se aprende, protege de rumores,

Ruidos confusos,

Luz cegadora.

 

No correntadas ni ciclón lograron abatirlo.

Sólo el certero rayo: el trueno final.

                                                                       Dolores Castro




NTX/MCV/LIT19


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