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2019-10-05    01:08:01

LITORAL

LA LITERATURA ITINERANTE DE CLAUDIO MAGRIS

En México, la literatura del escritor italiano Claudio Magris se conoce gracias a un amplio catálogo de su casa editora que incluye libros como El Danubio, Otro Mar, Microcosmos, El Infinito Viajar, Alfabetos y No ha lugar proceder, entre otros, que han sido publicados en español, aunque también se cuenta con el ensayo Emperador pese a todo, que se difundió en abril de 1988 en la Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en lo que fue la primera traducción del italiano en México.

El texto estuvo a cargo del estudioso y crítico literario Héctor Orestes Aguilar, quien compartió esta semana con Litoral su experiencia lectora y de vida con el autor italiano, a quien se le reconoce en el mundo por su escritura erudita y poética, que combina la reflexión sobre la literatura, la historia, las artes y las culturas, con la narrativa autobiográfica y de ficción.

-- ¿Qué lo acerca a la literatura de Claudio Magris?

A la obra de Claudio Magris me acerca su gran erudición; su singular destreza para combinar el ensayo, la crónica y la narrativa; su amplia generosidad intelectual y su inagotable curiosidad sobre temas literarios de Europa central que ha sabido transmitir como muy pocos a sus lectores y lectoras. También estoy muy cerca de Magris pues fui el primero en traducirlo en México, en abril de 1988, para el número de ese mes de la Revista de la Universidad. Vertí al español, un ensayo breve suyo titulado “Emperador pese a todo”, sobre la figura mítica de Francisco José y su función política como centro del engranaje del gran mito habsbúrgico.

Me acerca, además, la amistad que he entablado con él y que se extiende desde entonces. Hablamos de más de treinta años de un vínculo muy especial. Lo he visitado al menos dos veces en Trieste y nos hemos encontrado también en Budapest, además de que le rendimos homenaje en la FIL Guadalajara hace cinco años, me parece.

--El autor de Un altro mare suele decir que uno lee por aventura o por amor, en su caso, ¿qué le ha leído por aventura y qué por amor?

Creo que la mayor parte de la obra de Magris puede leerse con la fascinación de quien comienza un viaje. En este sentido, como quien comienza una aventura.

Encontrar a un germanista que fuese capaz de superar el encorsetado rigor académico, para escribir obras de la ambición de El mito habsbúrgico en la literatura austriaca moderna, su tesis doctoral y primer libro ya tuvo un cierto tinte de aventura. En esa obra de juventud, Magris precisamente se aventuraba a trazar un mapa literario y cultural de toda una literatura, basándose en el concepto de mito de una forma muy distinta a la que otros investigadores lo llevaron a cabo en el siglo XX. Pienso, sobre todo, en Claude Lévi-Strauss, James Georg Frazer o Ernst Cassirer, por ejemplo.

A diferencia de ellos, Claudio Magris concibe y aplica el mito como un sistema. Es decir, no lo contempla ni lo explica como una forma o estructura de pensamiento premoderno, sino como una moderna cosmovisión de la realidad que construye una imagen histórica de una civilización, en este caso la del Imperio Austrohúngaro, que a final de cuentas no concordaba con lo que estaba sucediendo en la cotidianidad. Es decir, que se automitifica. Que construye una ficción sobre sí misma para transmitirla como la verdad histórica.

Creo que no diré nada nuevo si afirmo que, con El Danubio, Magris dio el salto definitivo que lo catapultó hacia una región singular, muy personal, de la literatura. Para él, como para sus lectores, Danubio inauguró un tipo de escritura propiamente magrisiana.

Si bien en las letras italianas existe un subgénero o un género híbrido que se califica como “ensayo itinerante”, Magris va más allá de él en El Danubio.

Para objeto de esta entrevista, defino el ensayo itinerante como la serie de reflexiones que escritores y periodistas despliegan a partir o a propósito de un viaje, o una serie de viajes. Y no es privativo de las letras italianas: tenemos ensayistas itinerantes en México, como Sergio Pitol, que escribió un libro titulado, precisamente, El viaje.

--¿Cuál es para usted el fuerte del escritor italiano: poesía, narrativa o ensayo y por qué?

Magris es uno de los prosistas más importantes del siglo XX y XXI en italiano. Y él ha fusionado la narrativa y el ensayo de una manera excepcional.

-- ¿Cómo definiría su estilo?

Como un estilo fuera de serie, en el que la tensión narrativa de la crónica y el relato de ficción se funden con la capacidad reflexiva acerca de alguna obra, un autor o una cultura literaria de una manera irrepetible. Magris no necesita de muchas páginas para descifrar los ejes principales de una obra literaria o el espíritu, el alma de una escritora o escritor. En eso, como crítico literario y comentarista en los periódicos, es insuperable.

-- En el panorama literario mundial, ¿en qué sitio ubica a Magris, hablando de la calidad de su obra y/o en relación con sus contemporáneos?

Magris nos enseñó a leer las culturas literarias centroeuropeas, en especial la cultura literaria de la modernidad vienesa, de una manera distinta. Es un escritor en el que la cultura y la vitalidad se dan la mano de una manera única. Vale decir: es un gran erudito y un escritor sumamente libresco, pero también es un escritor capaz de comunicar experiencias vitales inmediatas de una forma lúcida y emotiva. Eso lo diferencia de la gran mayoría de los escritores contemporáneos. Su cultura, por un lado; y su refinadísima capacidad expresiva, por el otro.

- ¿Por qué cree que fronteras, utopía y desencanto sean palabras frecuentes del autor, incluso las considera complementarias?

Por una parte, porque es un escritor de frontera, nacido en Trieste, sensible a la cultura de los confines y los cruceros culturales, como su ciudad natal, donde convergen la literatura italiana, austriaca, eslovena y croata. Por otra parte, porque está muy influido por György Lukács, quien fue un crítico literario y ensayista marxista húngaro, que vislumbró, de una manera difusa, el fin de la utopía socialista y el desencanto que ello provocaría.

En resumen: Magris es un escritor de frontera que ve cómo la utopía socialista de los países vecinos de Trieste, al otro lado de la Cortina de Hierro, se desmoronó en muy poco tiempo, acarreando una orfandad ideológica, emocional y ética devastadora para los habitantes de la Europa central y oriental socialista.

-- ¿Considera que de alguna manera Claudio Magris ejerce una literatura militante y por qué?

Magris no ha escrito ningún tipo de literatura militante. Quizá sólo uno de sus libros más recientes, Niveles de emergencia, compilación de artículos y crónicas periodísticas que examinan el oscuro periodo de Berlusconi en el poder en su país, pudiera calificarse como de una literatura militante contra el vacío de los valores de una época catastrófica para Italia y su cultura.

-- El Nobel siempre ha sido una designación con la que pocos quedan complacidos, pero con tantos libros premiados como tiene Magris, ¿lo considera un candidato viable a esta distinción, sí o no y por qué?

Desde por lo menos hace 10 años, Claudio Magris merece el Premio Nobel de Literatura por sus incontables contribuciones puramente literarias y por su legado humanista universal. Sería injusto que este año perdiera el Nobel cuando antes se lo han dado a autores italianos tan mediocres y panfletarios como Darío Fo. Por el contrario, sería muy justo que este año le dieran el Nobel porque él es un ejemplo de la gran imaginación literaria, que fusiona géneros y va más allá de ellos. Amén de que, siendo de origen ensayista, hace mucho que no le dan el premio a un escritor preponderantemente ensayista. El último gran autor de ese género a quien le concedieron el Nobel literario fue Octavio Paz; quien, sin embargo, lo ganó sobre todo por su poesía.

Si no le dan el Nobel a Magris, espero que se lo lleve Cynthia Ozick, la gran veterana de las letras estadunidenses, y quien también tiene un vínculo especial con la heredad literaria de Europa Central.




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