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2020-03-23    16:30:49

LITORAL: In memóriam

Luz, sonido, acústica e imágenes, la poesía de Tomas Tranströmer

Graduado con estudios en psicología, literatura e historia de las religiones, el sueco Tomas Tranströmer es uno de los poetas más destacados de su país de las últimas cinco décadas, cuyo trabajo, que le valió el Premio Nobel de Literatura en 2011, sobresale por la aparente sencillez de sus formas y temas líricos, pero que en el fondo se encuentran un lenguaje, figuras e imágenes diferentes a lo conocido hasta antes de él y que muchos expertos han identificado con un nuevo modo de surrealismo.

      En su obra, el poeta fallecido hace cinco años utilizó un vocabulario apenas suficiente, que le bastó para transmitir ideas e imágenes de una manera que aprovecha la sonoridad, el ritmo, la vibración y las relaciones que pueden sostener términos que en principio se tienen como contradictorios. Su voz le canta a la vida común, a la naturaleza, a la memoria, a la muerte, a la historia y a quien se encuentra en el centro de todo ello: el ser humano, lo que convierte a su poesía en metafísica.

      Tomas Tranströmer nació el 15 de abril de 1931 en Estocolmo, Suecia, misma ciudad en la que habría de morir el 26 de marzo de 2015. Creció en una familia separada, criado por su madre, que era maestra de escuela. Realizó sus estudios en su ciudad natal y los profesionales en la Universidad de Estocolmo., graduándose en 1956. Realizó su servicio militar y trabajó durante cinco años como trabajador social y también ejerció como psicólogo juvenil en una prisión de su país.

      Su vocación literaria la empezó siendo todavía menor de edad pero no fue sino hasta 1954 que apareció su primer libro, titulado 17 poemas, que tuvo un favorable recibimiento de la crítica. Fue a partir de entonces que Tranströmer, quien conjugó su trabajo poético con el de traductor, fue desgranando de a poco su escritura y publicando con un ritmo lento pero sostenido en calidad. Es así que cuatro años después aparecería su segundo volumen, Secretos en el camino, y tomaría otros cuatro años para publicar El cielo a medio hacer.

      Con la misma velocidad sostenida su obra fue siendo traducida a otros idiomas de manera que sus poemas se pueden leer en la actualidad en medio centenar de idiomas. Otros libros suyos son Tañidos y huellas (1966), Visión nocturna (1970), Senderos (1973), el muy celebrado Bálticos (1974), La barrera de la verdad (1978), La plaza salvaje (1983) y Para vivos y muertos (1989).

      También a su pluma se deben los poemarios Góndolas fúnebres (1996), Haikus y otros poemas (2001), El gran enigma (2004) y Deshielo a mediodía (2011). Su obra fue reconocida con varios premios, entre ellos el Bellmanpriset de su país en 1966, el Petrarca de Alemania en 1985, el Internacional Neustadt de Literatura de Estados Unidos en 1990, el de Literatura del Consejo Nórdico en 1990, el Nórdico de la Academia Sueca en 1991, el Horst BIenek Prize for Poetry en 1992, el Augustpriset en 1996, el Jan Smrek en 1998 y, por supuesto, el Nobel de Literatura de 2011.

      En 1990, Tomas Tranströmer sufrió un derrame cerebral que le restó casi por completo su capacidad de hablar, aunque de ninguna manera de seguir escribiendo, así como de movilidad, afectándole en particular el lado derecho de su cuerpo. Finalmente sucumbió ante la muerte el 26 de marzo de 2015, no sin antes haber dejado una visión de su propia vida obra en 1993, en el libro Visión de la memoria.




NTX/RML/LIT19


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