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2020-04-05    15:31:12

LITORAL: Francesco Petrarca

Francesco Petrarca, entre dos tiempos

En literatura, la llave que abrió la puerta del medioevo al Renacimiento tiene en uno de sus costados el nombre de Francesco Petrarca (1304-1374), autor que escribió su obra en latín –lengua predominante de su tiempo– e italiano a partir de un muy amplio conocimiento de los autores de la Roma y la Grecia antiguas, además de poseedor de uno de los bagajes culturales en general más amplios de su tiempo y de una sensibilidad hacia diversos temas, pero en particular el amor y los sufrimientos que causa. Con su obra, sentó las bases de las formas poéticas que se seguirían en los tiempos siguientes y que alcanzarían incluso hasta el Siglo de Oro Español y a bardos como el inglés William Shakespeare. La otra cara de esa llave tiene grabado a Dante Alighieri, por supuesto.

      Petrarca dejó un legado en el que hay un balance entre las manifestaciones del hombre espiritual que dominaba el arte lírico hasta entonces, con las de corte humanista, las que surgen de los individuos, de las personas, sus sentimientos, y que se atreve a exponer libremente ante el público lector. Varias fueron las obras que el petrarquismo dejó para la posteridad, principalmente el Cancionero, Secretum, Los Triunfos (1351), Africa (1397), La Ascensión al Monte Ventoux y De la Vida Solitaria (1346).

      La obra más citada de este humanista italiano es la primera, el Cancionero, que escribió y depuró a lo largo de varios años y sus viajes y residencias en varios sitios de Europa, principalmente ubicados en Francia e Italia. En esta obra, Petrarca abre su corazón arrebatado hacia Laura, quien le hace sentir los más puros sentimientos, pero en quien también haya las características que hacen a una mujer, a un ser humano. Sus finas formas, la sonrisa, su cabello, sus ojos, sus manos, hombros y demás se vuelven objeto de la poesía recordando los cánones clásicos de belleza (Roma y Grecia), los cuales son completados para formar una unidad por las virtudes que manda el ser cristiano.

      Esta obra es en sí misma una unidad compuesta por 366 poemas en los que privilegia las formas del soneto y el endecasílabo, pero igualmente incluye otras métricas como las canciones –que entonces se tenían como poemas vulgares, del vulgo–, las baladas, los madrigales y las sextinas.

El sabio

Petrarca fue un sabio de su tiempo, era muy grande su interés por leer todo lo que se había escrito hasta entonces, hurgando en bibliotecas privadas y parroquiales. Por tanto, era un conocedor de las obras cristianas, desde La Biblia hasta de San Agustín. Igualmente era hondos su saber de los textos latinos, incluso del jurista, político, filósofo, escritor y orador Marco Tulio Cicerón y por supuesto del poeta Virgilio, del cual sobre uno de sus libros fue encontrado muerto. Fuerte también fue su empeño por conocer la obra de los autores de la Grecia antigua, entre ellos a Homero.

      Su humanismo fue el que le dio el mandato de juntar esas tradiciones, contraponiendo la razón al escolasticismo para implantar en su tiempo una forma de pensamiento, que, como ya se dijo, es la base de lo que sería el Renacimiento.

      Los expertos han encontrado dos momentos en la vida de Petrarca, el primero se desarrolla mientras su amada Laura vive, aunque su amor por ese ser sublime que sirve de faro de sus poemas en el Cancionero no se haya logrado. El segundo parte de la muerte de ella a causa de la peste. Es durante el primero en el que dedicó sus empeños a revalorar los principios de las culturas antiguas de Occidente, cuando los hombres se gobernaban por leyes escritas por los hombres.

      Casi al final de sus días, escribió uno de los textos más sabios surgidos de su pluma en favor del humanismo, en contra de las ideas cerradas, titulado De sui ipsius et multorum ignorantia, en el que hace una defensa del uso de la razón y en contra de las ideas que pregonaban la dominación natural del hombre, que ponía en la fe cristiana la única norma en la vida. En este trabajo, Petrarca se pronuncia por una lectura crítica de los textos cristianos y no cristiano que dominaban hasta esa época. No se trata, pues, de un texto menor en la bibliografía del poeta que abrió las puertas al Renacimiento.




NTX/RML/LIT19


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