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2020-05-10    11:35:44

LITORAL: Atrapasueños

El público más exigente en la lectura de libros

Llevar historias atractivas que al mismo tiempo aporten conocimientos que motiven a profundizar en ciertos temas es, quizá, el desafío más importante que tienen los escritores de literatura infantil y juvenil, porque si esa condición no se cumple lo más posible es que esos lectores dejen un libro desde las primeras páginas, señala el historiador y escritor Federico Navarrete (Ciudad de México, 1964).

      Esta es una lección que ha aprendido en su trayectoria de tres décadas como investigador de historia y escritor de literatura para esos sectores de la publicación, explica quien acaba de publicar el libro Chilango y tenochca, el cual, detalla a Litoral, está pensado para acercar a niños de entre 10 y 12 años a conocer nuestro pasado a través de una experiencia muy corporal, porque trata de un niño habitante de la Ciudad de México del siglo XXI que se desplaza en el tiempo y ocupa el cuerpo de un infante del siglo XV que vive en la capital azteca, México-Tenochtitlan, y viceversa. Ambos menores se identifican porque sufren la misma situación: son objeto de burla de sus compañeros de escuela.

      Aunque ambos son de la misma edad, el chilango (Roberto) descubre que el tenochca (Xomácatl) tiene otra condición física: es más fuerte y puede hacer más cosas, todo lo contrario que él. De esa manera, empieza a conocer el mundo prehispánico, la educación que se impartía, y con el personaje lo harán los pequeños lectores.

      En el libro se hace una avanzada descripción del modo de vida de los tenochcas, sus costumbres, su vida diaria, la educación que se impartía a los niños, pero además al ocupar el cuerpo de Roberto y habitar el siglo XXI, permite a Xomácatl hacer una comparación entre ambas formas de vida.

      Su experiencia en la escritura de libros para niños, como por ejemplo en Huesos de lagartija, le ha confirmado que los niños son curiosos y que les gusta aprender, siempre y cuando se les presente la información de una manera divertida, clara, sin ambigüedades, concreta, y entonces, a través de esa lectura, les entra el interés por conocer, satisfacer su curiosidad.

      Además, en Chilango y tenochca parte de una situación que conocen muy bien los niños de esa edad: el acoso que se llega a presentar en las escuelas. Y la historia se cuenta con un lenguaje muy cercano a la edad recomendada de los lectores, por lo que éstos se identificarán y se adentrarán con facilidad en la historia que se narra para alimentar su imaginación.

      El objetivo es, sobre todo, que se diviertan, porque se trata de una trama que reúne comedia y aventura, no es una lección de historia, es lo que le toca vivir a un niño simpático e inquieto. En el fondo, sí se piensa introducirlos al conocimiento de ese mundo, pero sabe que la mejor manera de hacerlo es a través de una ficción atractiva, lúdica, empática, interesante.

      Refiere que la escritura de este libro le llevó un año, pero las ideas que plasma en él las ha desarrollado durante 30 años, por su trabajo como historiador, investigador de la vida de los pueblos prehispánicos, de su literatura, así como por los estudios de antropología que ha realizado. Señala que este libro en particular tiene la característica que haber sido planeado como la primera parte de una serie de historias sobre el tema.

      Subraya que estas tres décadas dedicadas a la investigación histórica también han sido de escritura, de publicar libros literarios como Hijos de la primavera, junto con Daniel Golding, o Huesos de lagartija y El códice perdido, además de libros de historia y de texto. Menciona que otro objetivo de su escritura es la difusión de estos temas, porque de qué sirve que se dedique tantos recursos a la investigación de la historia si no se difunden esos conocimientos. Poco significado tienen si no llegan a la sociedad como se debe, que enriquezcan el conocimiento sobre el pasado de todos los mexicanos, anota.

      Finalmente, señala que los niños son más abiertos a los temas que se les presenta, pero también más exigentes con la escritura que tienen frente a sus ojos; no se les puede engañar con palabras pretenciosas ni con datos ambiguos, hay que saberles hacer llegar el tema que se quiera, a que conozcan desde pequeños nuevas perspectivas, en este caso su pasado histórico. Destaca que la edición de su mas reciente libro es muy buena, refiriéndose a tópicos como las ilustraciones, los colores o la tipografía; a que cuenta con dibujos que dan personalidad a cada personaje.




NTX/RML/LIT19


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